|
Esta es la
historia del Dr. Kuroki y su estanque. Él fue un hombre
increíble y el máximo exponente de lo que es un “koi kichi”. Él
fue, sin exageraciones, la persona responsable de la difusión y
la apreciación de las variedades de Koi por todo el mundo. Sus
dos libros, “Manual of Nishikigoi” y “Modern Nishikigoi” nos han
acercado a muchos de nosotros a un estudio más profundo de los
Nishikigoi y sus variedades.

El Dr. Kuroki fue un verdadero hombre del renacimiento, fue un
cirujano plástico que ayudó a las victimas de Hiroshima,
administró su propio hospital, escribió poesía, fue condecorado
con los más altos galardones de su país por su labor humanitaria
y aún así tuvo tiempo para organizar la ZNA y ser editor de la
revista más popular sobre Koi, “Rinko”.
Él, al contrario de muchos otros
hombres, jamás hablaba de si mismo, simplemente de Koi. Poseía
una fascinación sin fin por los Koi y contaba como había crecido
en una granja en Miyakonojo, estudiando el crecimiento de las
carpas en los arrozales. Sus más cariñosos recuerdos se
remontaban a los primaverales días en los que, en compañía de su
familia, iba a los campos de arroz a ver a los alevines, luego
llegaría la recogida de la cosecha en otoño en compañía de su
abuelo. Pero pronto sentiría la vocación de la medicina y
tendría que abandonar la vida en la granja.
Después de convertirse en cirujano plástico y montar su propio
hospital, Kuroki redescubriría sus carpas de la infancia, pero
ahora convertidas en Nishikigoi.
Su estanque no fue el más grande, pero si el más famoso, ya que
representa a el HOMBRE y a la esencia de este hobby. Si lo
estudiamos detalladamente veremos que el diseño funcional de
este estanque construido en la década de los ochenta aún se
mantiene actual.
Permitidme hacer de guía en este viaje a su increíble estanque…
Kuroki amaba
a los peces, pero
debido a su absorbente práctica médica se dio dolorosamente
cuenta, de que no sería capaz de dedicar el tiempo que le
gustaría a vagar por los ríos y campos inundados en busca de
peces. Por lo tanto llego a la conclusión de que debería de
construir un estanque en su casa donde podría meditar y estudiar
sus queridas carpas de colores. Corría el año 1955 y aún no
podía imaginarse que los Koi llegarían a ser algo más que un
simple pasatiempo para cuando no tuviese que trabajar en el
hospital.
Como nos ha pasado a todos, su primer estanque era demasiado
pequeño y poco profundo, pero le sirvió de trampolín y pronto su
pasión requeriría una reforma.

En 1988-89
comienza la construcción de su nuevo estanque











Esquema del
estanque:

El Botton Drain
tiene un diseño muy interesante, presenta dos tomas, una que
abre diariamente para la limpieza saliendo directamente fuera
del estanque, arrastrando junto con el agua todos los residuos
sacándolos del sistema, y otra que proporciona un flujo continuo
de agua al filtro.

El filtro es un
filtro de cámaras, que llegaría a ser tan popular:



Y por fin el
resultado:





Blekos |