ELEMENTOS TÓXICOS

 
 
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H2S SULFITO DE HIDRÓGENO


El sulfito de hidrógeno (H2S) es un gas que se puede formar en los estanques. Cuando las bacterias se alimentan de la materia orgánica en el fondo y sin oxígeno, está con seguridad.
La manera más común de detectar el H2S es por el olor a huevo podrido, saliendo pequeñas burbujas cuando se remueve el sedimento del fondo, mientras que pescamos con red, al plantar, o al hacer el mantenimiento general.
  

En aguas con un alto contenido de hierro, el H2S puede reaccionar con el hierro formando sulfuro de hierro, formado una película de lodo negro en el fondo del estanque.
El H2S puede ser más frecuente en los estanques, que llevan años establecidos y al dejar almacenar lodos en él, con las plantas acuáticas y los animales. Esto es la materia orgánica, que se acumula en la superficie del sedimento, haciendo que no se oxigene el fondo del estanque.
El H2S se forma en zonas anaeróbicas, donde no está presente el oxígeno, se encuentra generalmente en el fondo, o en zonas sin corrientes. Cuando el fango y el agua del fondo se remueve, sube hacía arriba por la acción del viento, o con la actividad de los peces alimentándose, de esta forma existe una posibilidad mayor que el H2S entre en contacto con los peces. Esto debe ser motivo de preocupación , porque incluso, una concentración muy baja del H2S puede ser mortal. Según la agencia de protección del medio ambiente, un nivel aceptable máximo del H2S para los peces y la vida acuática en general es de 0.002 PPM.
El sulfito de hidrógeno puede ser modificado: por el pH, por la temperatura, o por el oxígeno disuelto. El H2S es más tóxico con un pH más bajo de 6.5. La mayoría de los estanques mantienen un pH entre 7.0 a 9.0. Sin embargo, el pH fluctúa y puede disminuir perceptiblemente durante las mañanas, a comienzo del verano, debido al consumo de oxígeno, por los peces, las plantas y por la menor saturación, permitiendo que los niveles del H2S lleguen a ser mortales.
En contraste con el pH, en temperaturas más altas, niveles muy bajos de H2S pueden ser tóxicos. En julio y agosto, concentraciones de sulfito, que han sido relativamente inofensivos durante el invierno, pueden causar enfermedades y mortandad significativas de peces, en pocos minutos.

El oxígeno disuelto también desempeña un papel en los efectos dañinos del H2S. Como la toxicidad del H2S aumenta en temperaturas altas, el oxígeno lo convierte a una forma no tóxica, si el estanque está bien oxigenado.
El H2S no se escapará de los sedimentos a menos que se remueva, durante la plantación, la pesca, o el mantenimiento. El sulfito de hidrógeno puede ser mortal en meses calurosos, por la descomposición rápida de la materia orgánica, con los niveles bajos de oxígeno disuelto, temperaturas altas del agua, y con fluctuaciones grandes del pH.
La principal preocupación de la salud causada por H2S, son los daños de las agallas, marcadas por el movimiento opercular creciente y la detención respiratoria. Los peces intentan ponerse debajo de las cascadas o cerca de los aireadores para obtener más oxígeno. Los peces expuestos a los niveles cercanos a la mortandad durante períodos prolongados con excesos del H2S demuestran otros signos de enfermedades. Los síntomas incluyen pocas ganas de comer y una susceptibilidad creciente a las enfermedades comunes y a los parásitos.
Después de la exposición a largo plazo al H2S, los peces llegan a estar delgados y enfermos, llegando a experimentar otras enfermedades comunes y tener parásitos debido a daños en las agallas y al estrés.
Algunos peces del mismo estanque, estarán a menudo enfermos. El mejor tratamiento para evitar que este problema ocurra, es colocar una aireación adecuada y diseñar los estanques para que no tengan áreas muertas o estancadas. Los cambios frecuentes del agua son también beneficiosos.
El H2S puede ser diluido limpiando el fondo del estanque, y haciendo cambios de agua, preferiblemente aspirando el fondo. Mantener aireadores ayudará a disminuir los niveles del H2S.
En caso de que el agua del suministro este alta de H2S, aireé el agua varios días antes de agregarla a su estanque, el H2S se evapora generalmente.
El H2S se puede eliminar del agua del estanque usando el Permanganato Potásico, pero esto es solamente una solución temporal y no muy recomendable. El permanganato potásico puede dañar por sí mismo las agallas.




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LA CLORINA

La clorina y nuestros estanques.

La clorina es un gas que se agrega al agua, para hacerla potable, las medidas que se usan, son del 0.5 a 3.0 PPM, pero a veces se observan medidas bastantes más altas que éstas.
El uso experimental de la clorina comenzó en el 1890, para combatir las enfermedades infecciosas que se trasmitían por el agua, como el cólera. Ganó aceptación rápidamente, debido a su bajo costo y su gran eficacia, al eliminar todos los peligros que llevaba el agua.
El problema con la clorina es que es una toxina y las implicaciones de beber esta toxina durante un largo plazo (i.e. su curso de la vida) es altamente incierto. La desinfección por clorina del agua potable, se hace por la formación del ácido hipocloroso e hidroclórico. Es una sustancia extremadamente reactiva y puede también enlazar químicamente con otras sustancias del agua.. Por ejemplo, se sabe que la clorina reacciona con los fenoles naturales que se producen en el agua ( se producen naturalmente por la vida de las plantas en el agua) para formar los cloro fenoles que son altamente tóxicos para todos lo habitantes del estanque.
Hace más de 60 años que las autoridades del agua en todo el mundo, han estado combinando la clorina con el amoníaco, al tratar los abastecimientos de agua, creando las cloraminas. Las cloraminas, son menos tóxicas que la clorina, pero son sustancias muy estables, y proporcionan características de desinfección a largo plazo, mientras que la clorina se dispersa rápidamente. La cloramina, es más difícil de quitar de los abastecimientos de agua que la clorina, y sigue siendo muy perjudicial para la vida acuática. Además unido a esto está, el que le estamos añadiendo, a través del agua, amoníaco directamente, por tanto podemos pensar que nuestro biológico funciona mal, cuando la culpa la podemos tener en el agua de entrada de la red.


La clorina, la cloramina y la salud de sus peces


Incluso, con niveles bajos, la clorina y la cloramina estresarán a sus peces, quemándole las aletas y los tejidos finos de las agallas y el mucus de la piel.
También causarán daños a órganos internos, y sus efectos pueden ser mortales.
Por todo esto, es muy importante testar el agua de entrada al estanque, de una forma regular, e instalar un sistema completo de purificación de agua. Debemos de tener en cuenta, que dosis de 10 mg/l son letales, los peces sufren quemaduras irreparables en la piel y en las agallas, y mueren en pocas horas. Si la clorina permanece en el agua del estanque, con valores de 1mg/l, durante varias semanas, también puede resultar mortal para los peces. Valores persistentes de 0,01 mg/l, causan estrés crónico, y los peces pueden perder el color. El valor ideal de la clorina en el estanque, ha de ser siempre inferior a 0,002 mg/l.
La toxicidad de la clorina, se incrementa con: Un pH ácido, temperatura elevada, exceso de materia orgánica y un nivel bajo de oxigeno disuelto en el agua. En caso de accidente, se puede añadir Thiosulfato de Sodio ( NA2SO4 ), que neutraliza inmediatamente la clorina. Sin embargo este producto, sólo neutraliza la clorina, si el accidente se produce con cloramina, el agua ha de ser filtrada además a través de zeolita, para eliminar el amoníaco.


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LOS METALES PESADOS

 

Los metales pesados, representan una seria
amenaza, para la salud de nuestros peces, la fuente de contaminación más usual, es el agua de nuestro abastecimiento. A la hora de construir nuestro estanque, esto lo tendremos en cuenta, e instalaremos un sistema de purificación de agua, que además de neutralizar las clorinas, posea una o varios cartuchos para neutralizar los metales pesados. También evitaremos las tuberías de cobre y los tanques galvanizados.
No obstante es habitual, que se produzcan intoxicaciones en los estanques, especialmente por el uso de productos que contienen cobre ( sobre todo algicidas). El cobre es muy toxico para el koi, a valores de solo 0,1 mg/l, especialmente para los ejemplares de menor tamaño, y con pH ácidos y agua blanda. Los daños producidos por el cobre son extensivos a las agallas, riñones e hígado.
Otro metal muy peligroso para la salud de los peces, es el hierro, El pez necesita al hierro para producir la hemoglobina, que es fundamental, para su respiración. Pero la falta de oxígeno, puede hacer que el hierro se precipite y sea tóxico para el pez.
Valores superiores a 0,2 mg/l, son muy tóxicos sobre todo si el agua es blanda y el pH es ácido. El agua, con alto contenido en hierro, tiene un color marrón. El efecto del hierro, es un daño severo en las agallas y en otros órganos internos.
Otros metales tóxicos son: el mercurio, el zinc, el cromo o el cadmio. Todos ellos, tienen efectos sobre el sistema inmunológico de los peces. La única manera de detectar la presencia de estos metales, es con test específicos.

 

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