La clorina y nuestros estanques.
La clorina es un gas que se agrega al agua, para hacerla potable, las
medidas
que se usan, son del 0.5 a 3.0 PPM, pero a veces se
observan medidas bastantes más altas que éstas.
El uso experimental de la clorina comenzó en el 1890, para combatir las
enfermedades infecciosas que se trasmitían por el agua, como el cólera.
Ganó aceptación rápidamente, debido a su bajo costo y su gran eficacia,
al eliminar todos los peligros que llevaba el agua.
El problema con la clorina es que es una toxina y las implicaciones de
beber esta toxina durante un largo plazo (i.e. su curso de la vida) es
altamente incierto. La desinfección por clorina del agua potable, se
hace por la formación del ácido hipocloroso e hidroclórico. Es una
sustancia extremadamente reactiva y puede también enlazar químicamente
con otras sustancias del agua.. Por ejemplo, se sabe que la clorina
reacciona con los fenoles naturales que se producen en el agua ( se
producen naturalmente por la vida de las plantas en el agua) para formar
los cloro fenoles que son altamente tóxicos para todos lo habitantes del
estanque.
Hace más de 60 años que las autoridades del agua en todo el mundo, han
estado combinando la clorina con el amoníaco, al tratar los
abastecimientos de agua, creando las cloraminas. Las cloraminas, son
menos tóxicas que la clorina, pero son sustancias muy estables, y
proporcionan características de desinfección a largo plazo, mientras que
la clorina se dispersa rápidamente. La cloramina, es más difícil de
quitar de los abastecimientos de agua que la clorina, y sigue siendo muy
perjudicial para la vida acuática. Además unido a esto está, el que le
estamos añadiendo, a través del agua, amoníaco directamente, por tanto
podemos pensar que nuestro biológico funciona mal, cuando la culpa la
podemos tener en el agua de entrada de la red.
La clorina, la cloramina y la salud de sus peces
Incluso, con niveles bajos, la clorina y la cloramina estresarán a sus
peces, quemándole las aletas y los tejidos finos de las agallas y el
mucus de la piel.
También causarán daños a órganos internos, y sus efectos pueden ser
mortales.
Por todo esto, es muy importante testar el agua de entrada al estan
que,
de una forma regular, e instalar un sistema completo de purificación de
agua. Debemos de tener en cuenta, que dosis de 10 mg/l son letales, los
peces sufren quemaduras irreparables en la piel y en las agallas, y
mueren en pocas horas. Si la clorina permanece en el agua del estanque,
con valores de 1mg/l, durante varias semanas, también puede resultar
mortal para los peces. Valores persistentes de 0,01 mg/l, causan estrés
crónico, y los peces pueden perder el color. El valor ideal de la
clorina en el estanque, ha de ser siempre inferior a 0,002 mg/l.
La toxicidad de la clorina, se incrementa con: Un pH ácido, temperatura
elevada, exceso de materia orgánica y un nivel bajo de oxigeno disuelto
en el agua. En caso de accidente, se puede añadir Thiosulfato de Sodio (
NA2SO4 ), que neutraliza inmediatamente la clorina. Sin embargo este
producto, sólo neutraliza la clorina, si el accidente se produce con
cloramina, el agua ha de ser filtrada además a través de zeolita, para
eliminar el amoníaco.
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LOS METALES PESADOS
Los metales pesados, representan una seria
amenaza, para la salud de nuestros peces, la fuente de contaminación más
usual, es el agua de nuestro abastecimiento. A la hora de construir
nuestro estanque, esto lo tendremos en cuenta, e instalaremos un sistema
de purificación de agua, que además de neutralizar las clorinas, posea
una o varios cartuchos para neutralizar los metales pesados. También
evitaremos las tuberías de cobre y los tanques galvanizados.
No obstante es habitual, que se produzcan intoxicaciones en los
estanques, especialmente por el uso de productos que contienen cobre (
sobre todo algicidas). El cobre es muy toxico para el koi, a valores de
solo 0,1 mg/l, especialmente para los ejemplares de menor tamaño, y con
pH ácidos y agua blanda. Los daños producidos por el cobre son
extensivos a las agallas, riñones e hígado.
Otro
metal muy peligroso para la salud de los peces, es el hierro, El pez
necesita al hierro para producir la hemoglobina, que es fundamental,
para su respiración. Pero la falta de oxígeno, puede hacer que el hierro
se precipite y sea tóxico para el pez.
Valores superiores a 0,2 mg/l, son muy tóxicos sobre todo si el agua es
blanda y el pH es ácido. El agua, con alto contenido en hierro, tiene un
color marrón. El efecto del hierro, es un daño severo en las agallas y
en otros órganos internos.
Otros metales tóxicos son: el mercurio, el zinc, el cromo o el cadmio.
Todos ellos, tienen efectos sobre el sistema inmunológico de los peces.
La única manera de detectar la presencia de estos metales, es con test
específicos.
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