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EL
NENÚFAR
Familia.
Género. Plantae · MAGNOLIOPHYTA · Magnoliopsida · Nymphaeales ·
Nymphaeaceae. Nymphaea.
Nombre común o vulgar:
Nenúfar, Nenúfares, Lirio de agua, Ninfea
Origen:
Norte de Africa, Europa, América.
Existen numerosos híbridos.
Descripción
botánica:
La familia de las
Nymphaeaceae, con alguna
semejanza con las
monocotiledóneas,
comprende cerca de 100 especies herbáceas completamente adaptadas al
ambiente acuático. Se trata de plantas distribuidas tanto en las
regiones tropicales como en las templadas. Presentan un rizoma inmerso
en el fango del cual se destacan largos pecíolos que llevan hojas y
flores, flotantes en el agua o completamente emergidos. En algunas
especies pueden coexistir hojas con diversa morfología (dimorfismo
foliar), algunas sumergidas y otras flotando (Cabomba,
Victoria). Las flores son hermafroditas, espirocíclicas, es decir
una parte en espiral y otra cíclica, con cáliz de 4-5 sépalos, corola
con numerosos pétalos, androceo con muchísimos estambres y gineceo
semiínfero o súpero, con carpelos libres o soldados en número variable.

El
fruto es compuesto y es parecido a una cápsula o una baya. Las semillas,
muy pequeñas, están provistas de albumen. La polinización es entomógama.
La familia está subdividida en varias tribus: a) Cabomboideae, el
tipo ancestral, con gineceo apocárpico y corola con 6 elementos; b)
Nelumboideae, con carpelos numerosos inmersos en un receptáculo y
corola con muchos elementos; c) Nymphaeoideae, con carpelos
soldados en un ovario súpero y corola con
numerosos pétalos.
Plantación:
Dependiendo de las variedades, dependerá la
profundidad de plantación, así las variedades más pequeñas y de hojas
diminutas se podrán desarrollar a unos 10-30 cm. y las más vigorosas
podrán requerir hasta un metro.
En
las especies más adaptables a nuestro clima, las rústicas, para un
óptimo desarrollo y floración de una planta adulta lo ideal es dejar
unos 50-60 cm. de alto desde la superficie de la maceta hasta la
superficie de agua. Si la planta es pequeña, es conveniente tenerla
primero más arriba a 20- 30 cm. por encima del nivel de la tierra de la
maceta, y a medida que crece, deberemos ir bajándola hasta llegar a los
50-60 cm. Para hacer esto puede utilizar ladrillos bajo la maceta y a
medida que vaya creciendo puede ir eliminando de la base los ladrillos.
Las hojas sumergidas no se pudren y pronto llegan a la superficie.
Para una floración
abundante, los nenúfares requieren mucha luz y sol y aguas tranquilas.
Con el tiempo es aconsejable suprimir ciertas hojas, las que se
desarrollan por encima del agua. Conservar sólo 3 o 4 por flor. Así, la
floración será más abundante y el efecto estético mejorará.
Se debe de prever un
volumen de tierra suficiente, un recipiente de 30 a 40 cm. de ancho por
30 a 40 cm. de altura será suficiente. A la hora de plantarlo
debemos de colocar el rizoma verticalmente asegurándonos de que el brote
asome en lo alto del recipiente. Dispondremos los nenúfares en el
estanque de forma que cada uno tenga alrededor un metro cuadrado de
superficie de agua para desarrollarse y dejaremos uno o dos metros entre
ellos para que destaquen.
Cuidados:
A la hora de afrontar el invierno
debemos de distinguir entre especies rústicas y tropicales. Las especies
rusticas, por lo general, soportan los rigores del invierno, siempre y
cuando los tallos estén a 30-40 cm. de profundidad (el hielo no suele
alcanzar esta profundidad). Si el estanque no tiene esta profundidad
mínima o se encuentra en una región muy expuesta al frío, es
recomendable trasladarlos a partir de octubre a un lugar fresco,
semioscuro, dentro de un recipiente con unos 20-30 cm. de agua. Los
nenúfares no rústicos poseen un bulbo que debe invernar cuando estos no
son cultivados en un invernadero o estanque interior. En otoño, cuando
la temperatura del agua desciende de 16-18º C, sacaremos los
especimenes, los despojaremos del follaje y colocaremos los bulbos en
arena húmeda.
En cualquier caso,
han de eliminarse las hojas y flores a medida que se vayan marchitando a
fin de evitar la contaminación del agua por la materia orgánica en
descomposición.
Reproducción:
Los nenúfares se pueden reproducir por división de los rizomas o
mediante semillas. División del rizoma: Lo ideal es en otoño, cuando la planta está
comenzando a invernar y no gasta energía en reproducirse. Para realizar
la división procederemos de la siguiente manera: Primeramente sacaremos
la planta del estanque dejando que escurra, extraeremos la planta con
cuidado del recipiente, como las raíces crecen bastante puede ser
necesario cortarlo, una vez hecho lavaremos las raíces con agua
soltándolas con los dedos. Con un objeto afilado cortaremos el túbero
por la parte más estrecha dejando cada trozo con raíces y brotes, de
cada trozo obtendremos una nueva planta, que plantaremos en una maceta
que previamente habremos agujereado en la parte inferior y en la parte
inferior de los laterales, dejando el extremo superior de cada trozo
(donde están los brotes) al descubierto, en tierra negra con algo de
harina de hueso. En la parte superior colocaremos un centímetro de arena
para que la tierra no se esparza al introducirla en el agua y en caso de
tener peces, sería conveniente encima de ella colocar piedras para
evitar que escarbasen y si lo hacen que no llegasen al tubérculo. Mediante semillas: Las semillas se usan poco. Se emplean para propagar
las especies naturales y para desarrollar nuevas variedades. Las
semillas maduran bajo el agua y luego se desprenden de la planta y suben
a la superficie, donde flotan algún tiempo, hasta que se hinchan para
germinar en el fondo. Ello hace difícil la recolección de semillas. En
las especies e híbridos tropicales de Nenúfares se cultivan los túberos.
La semilla no reproduce híbridos. Al usar cualquiera de las dos clases
de semillas, se siembran en suelo arenoso a unos 3 cm. de profundidad y
luego se sumergen en agua hasta unos 8-10 cm. de profundidad. Las
especies rústicas deben iniciarse a 16º C, las tropicales a 21-27º C.
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